La pesadilla de Darwin: 10 años después…

En esta entrada cuelgo un breve comentario personal sobre el documental del austriaco Hubert Sauper: The Darwin’s nightmare (La pesadilla de Darwin), realizado hace ya diez años. Su mensaje, lamentablemente sigue gozando de actualidad. Espero que sea de provecho.

Cartel del documental en español. (Original: The Darwin's nightmare)

Cartel del documental en español. (Original: The Darwin’s nightmare)

“[…] Por desgracia Dios creó el mundo y le dio unos recursos limitados, los hombres pelean por esos recursos, antiguamente había peleas por la tierra de África, pero ahora hay peleas por los nuevos recursos naturales del mundo. ¿Quién va a ganar/tener y quien va perder? Así que es la ley de la selva. Los animales más fuertes y duros consiguen sobrevivir […]”.

[Líder de un pueblo de pescadores de la ribera del lago Victoria. Antes era profesor. (min. 53).]

Este fragmento para mí es el núcleo de la obra de Hubert Sauper, que además curiosamente se encuentra justo en medio de la cinta. Es la idea que se defiende en el título del documental, la cual se irá desarrollando mediante la exposición de distintas historias personales, que acaban conformando el retrato de una cruda realidad.

Yo más que destacar momentos concretos o alguna de esas historias personales (aparte de la que ya he destacado), la revisión del documental me ha servido para darme cuenta una vez más de lo ligados que estamos a nuestra historia. La importancia de dónde venimos como sociedad (Occidental) y la relación que hemos ido estableciendo con el resto del mundo (globalización). Lo que se desprende de este documental, no deja de ser una prueba más de esa globalización feroz que se viene imponiendo a nivel  mundial, y con distintos matices dependiendo de la época. Obviamente hoy hablaríamos de “neoliberal”, pero eso no quiere decir que se trate de un fenómeno nacido con la caída del muro de Berlín, es decir a partir de los años noventa del pasado siglo.

Está claro que el carácter “universalizante” de nuestra sociedad occidental, no es cosa de hace veinte años. Nuestra cuna religiosa (el judeo-cristianismo), nuestras ansias de comercio por todas las vías, y nuestra poca delicadeza a la hora de establecer contacto con “el otro”, han marcado muy profundamente el desarrollo de nuestra historia, siempre caracterizado por ese expansionismo hacia el más allá. Sea por motivos religiosos, comerciales o políticos. Esa historia de relación con “el otro” y de conformación progresiva de una cierta mundialización, aunque como digo tiene raíces muy profundas, ha sido durante los últimos quinientos años cuando más se han acelerado dichos procesos.

Para acercarnos mínimamente al entendimiento o conocimiento de la realidad (o realidades) actual de África, es imprescindible mirar atrás. La época de la esclavitud y el posterior colonialismo, sistemas ambos surgidos y fomentados por Occidente, son los causantes de muchas de las situaciones que se dan hoy en día, no solo en África, sino también en el resto del mundo, incluido Occidente. La globalización (liberal, neoliberal, de los mercados, etc.) es el orden mundial que ha desembocado de los procesos históricos antes citados. El problema, es que hoy en día cuesta más determinar los contornos de ese sistema. Los actores que participan están más desconectados, son más variados y por lo tanto, las responsabilidades quedan más diluidas. Antes en un sistema colonial, todas las “culpas” recaían por ejemplo y sin ir más lejos, en la administración colonial de turno. En consecuencia, la lucha, la resistencia de los afectados por ese sistema depredador, era más fácil de vertebrar. Había un contrincante bien determinado y convencido de lo que hacía, y por lo tanto más visible que no hoy en día.

Así pues a mi parecer, el caso concreto de los habitantes de la ribera del lago Victoria en Tanzania, es un ejemplo más de las consecuencias de esa feroz globalización, heredera a su vez del antiguo sistema colonial y del esclavismo como motor económico de una sociedad. El documental, es interesante y novedoso, por el hecho de fijarse en un producto poco conocido, o de poco valor a primera vista: el pescado, la perca del Nilo. Es decir, no va a Sierra Leona a fijarse en como el tráfico de diamantes, desangra a las comunidades de gente que viven cerca de esos tan preciados recursos. Ni va a Congo a las minas de coltán, o a Nigeria, Angola, Guinea Ecuatorial, con el petróleo. Sino que se fija en un producto más simple, mientras muestra igual como la gente que rodea el recurso, no hace más que verlas pasar, sin opción a tomar parte del pastel, y ya no digamos a ser quien parte y gestiona ese pastel, que es lo que tendría que suceder.

A mí, más que a los casos de Congo, Sierra Leona, Angola, con sus respectivos recursos, me ha recordado más al caso de Somalia y sus heroicos piratas. Ya que el producto es alimentario igual (pescado), y encima quien pretende defender su humilde modus vivendi, no solo es apartado y humillado, sino que también es criminalizado, cayéndole encima la famosa y pervertida etiqueta de “pirata”. Cuando en realidad, el único pirateo que se ejerce, es el de los buques de la marina mercante de las respectivas potencias occidentales, que sin ningún tipo de pudor y arropados por buques de guerra, rapiñan el alimento de otros. Ahora bien, todos entramos en esa globalización, des de los que a veces hemos consumido cómodos filetes de perca, hasta el pobre marino mercante que tan solo hace su trabajo en las costas del golfo de Adén, como el piloto ruso que desembarca en Tanzania con dudosa o nula mercancía, para luego volar a Europa cargados de filetes de perca, diciendo que: “solo hacemos nuestro trabajo”.

En fin, duro y doloroso, pero muy esclarecedor de lo que esta pasando hoy en día a nivel global. Creo que la relevancia del documental es esa, más que la de una denuncia local y desconectada. Hoy en día hay que entender este tipo de conflictos o situaciones desfavorables, no como casos aislados donde las responsabilidades quedan repartidas entre unos malos y unos buenos, sino como situaciones en las que intervienen multitud de actores. Y esa intervención, no siempre se da sobre el terreno, sino que puede ser deslocalizada. En el mismo caso que se plantea en “La pesadilla de Darwin”, las responsabilidades pueden llegar hasta el ciudadano “raso” de una sociedad occidental que con sus habitos de consumo, contribuye al engrandecimiento de esa industria. O el empresario que pones los aviones, el piloto que la conduce, el empresario local que funda la fábrica en la misma ribera del lago, o la empresa occidental de congelados que semanalmente compra grandes cantidades a esa fábrica situada en Tanzania. No verlo así, y pensar que en la otra punta del mapa pasan cosas horribles porque “el otro” es un ente bastante sospechoso y de dudosa calidad, habitualmente violento o impotente para sobrevivir y desarrollarse, sería un craso error.

Aquí el documental en youtube, para quien aun no lo haya visto:

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