Sobre la Tradición

El origen etimológico de  Tradición lo encontramos en el latín: traditio, onis; derivado de tradere, es decir: transmitir, transmisión[1]. Así pues, una primera definición de Tradición,  sencilla y abierta a múltiples concreciones y debates, podría ser: transmisión de información, creencias, ritos, costumbres, conocimiento, etc., hecha de generación en generación, de forma oral o escrita[2]. El historiador del Derecho J. Salvador Minguijón, definió la tradición como “el legado de la cultura que cada generación transmite a la siguiente y que ésta debe conservar, mejorar y aumentar” (Menguijón, 1930: 13,14). Aquí a diferencia de la primera definición que dábamos, ya se hace referencia al dinamismo y el progreso, que la Tradición conlleva: “mejorar y aumentar”.

La tradición pues facilita el progreso. La humanidad nunca hizo tabla rasa de su pasado, y si así sucediera en alguna sociedad o civilización, ésta, estaría condenada al fracaso. Solo existe progreso a largo plazo, primero acumulando y luego repensando y creando, pero siempre en base a lo que los de antes han labrado (Minguijón, 1930: 7,8). El humanista y escritor valenciano, José Corts Grau, lo sintetizaba así: “La tradición […] viene a significar en los pueblos lo que en los individuos el linaje y la memoria. El olvido o la infidelidad a las tradiciones, como la pérdida de la memoria, suele ser signo de decrepitud. (Grau, 1959: 103).

Queda claro pues, que Tradición no puede asociarse a estancamiento, parálisis y mucho menos regresión, tal y como a menudo sucede en esta era de la Modernidad en la que vivimos. Modernidad, todo sea dicho, desconectada de sus raíces (Roca e Iniesta, 2006: 52), y que banaliza lo que el tiempo convierte en sólido y válido. Torres i Bages decía en este sentido que “no existe caudal de ideas más puras y fecundas que las que perduran después de un largo curso de siglos”[3].

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Des de un punto de vista más antropológico y etnográfico, podemos decir que la Tradición, en algunas sociedades relativamente homogéneas, constituye a veces la única vía de hacer las cosas[4] -y deberíamos añadir- la principal vía de desarrollo o etnodesarrollo, es decir entendido y emprendido des de la propia esencia de cada sociedad. Lo cual nos lleva a fijarnos en las tradiciones de cada pueblo y en su Indigenous Knowledge, para así definir los caminos de futuro.

Hemos querido trabajar sobre este concepto, porque a través de él también se puede ir desvelando la esencia de África y su pensamiento, el cual es puramente tradicional (Iniesta, 2010: 16). El mal llamado “animismo” o  “teología de la proximidad”, no es más que la sensibilidad por la naturaleza, entendiendo esta como motor generador de vida y pues, como algo divino, sagrado (Roca y Iniesta, 2006: 49). Pero el fallo en la lectura de tal término, reside en la voluntad fragmentadora que éste conlleva. No se trata de una adoración banal a cualquier objeto o alma viviente,  ni de un politeísmo al fin y al cabo desconocedor de un principio único, si no de la creencia de que todo forma parte de un “todo”.

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Así pues la Tradición africana, entiende de la existencia de cosmologías universalistas y monoteístas, tales como el Islam y el Cristianismo, adaptándolas y aprendiendo de ellas. Mientras que a la inversa, se produce mayoritariamente una lectura peyorativa, que no logra entender el enfoque holístico del pensamiento africano. Como dicen Roca e Iniesta (2006: 50): “éstas (las culturas tradicionales), no conciben el Múltiple separado del Uno”.

Los caminos de la Tradición, nunca se extinguieron en África, tal y como dice Ferran (Iniesta, 2010: 137). La Tradición pues es imprescindible para hablar de Desarrollo en África. El encaje de los Estados modernos, vendrá dado por la capacidad de éstos para amoldar la Tradición en su interior. No para absorberla, ni mucho menos diluirla, sino para aprender de ella y así crear puentes de reconocimiento mutuo, entre las llamadas autoridades tradicionales y las instituciones de corte, digamos, <moderno>(Iniesta, 2007: 28).

Tradición y Modernidad parecen ser conceptos totalmente contrapuestos en Occidente, ya que se suele entender que uno impide al otro. África se desarrolla de un modo diferente, en base a otros valores, a menudo de no maximización y en plena sintonía con la Modernidad que pueda venir impuesta. Ésta normalmente se aprovecha y en algún caso se africaniza. En palabras de Patrick Chabal y Jean Pascal Daloz: “Lo que observamos en África, es desde este punto de vista paradójico: en ninguna parte es tan sorprendente la yuxtaposición entre lo obviamente <tradicional> con lo patentemente <moderno>” (Chabal y Daloz, 1999: 199).

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La Modernidad Occidental, materializada en el desarrollo económico y tecnológico, si lo que pretende es la maximización constante y crónica, corre el peligro de acabar con los recursos de un mundo que aunque no lo parezca es finito. (Hardin, 1968: 2). Eso, obligará a repensar –como bien proponía Hardin- las libertades de la reproducción crónica y arrasadora de nuestro sistema de desarrollo, fijándose y aprendiendo por ejemplo, de sociedades de corte, digamos, más <tradicional>. En palabras de la antropóloga Mary Douglas (1962:168): “No se puede suponer una tendencia universal a maximizar […].

 

Bibliografia

Bacaicoa, E. 2009. Religiones Tradicionales. Cuadernos. Vol. XXII.

Canut, C y Smith, E. 2001. Pactes alliances et plaisanteries. Practiques locales, discours global. Cahiers d’études africaines.

Chabal, P. y Daloz, J-P. 1999. África camina: El desorden como instrumento político. Bellaterra, Barcelona.

Chukwudi, E. (ed.) 2002. Pensamiento africano. Filosofía. Bellaterra, Barcelona.

Douglas, M. 1962. Los Lele: resistencia al cambio.

Echart, E y Santamaria, A. (coords.). 2006. África en el horizonte. Introducción a la realidad socioeconómica del África subsahariana. Catarata, Instituto Universitario de Desarrollo y Cooperación (UCM). Madrid.

Hardin, G. 1968. The Tragedy of the Commons. Science, 162.

Iniesta, F.

(ed.) 2007. La frontera ambigua. Tradición y democracia en África. Bellaterra, Barcelona.

2010. El pensamiento tradicional africano. Regreso al planeta negro. Catarata, Casa África. Madrid.

1998. El planeta negro. Aproximación histórica a las culturas africanas. Catarata. Madrid, 2001.

Ortuño, J.M. 2006. Derechos y deberes: el ideal de reciprocidad en una sociedad africana.


[1] Corominas, Dicc. Crítico-Etimológico de la Lengua Castellana. Gredos. Madrid, 1957

[2] Dicc. de la Lengua Española. Real Academia Española, 2001; Dicc. de la Llengua Catalana. IEC. Ed. 62. Enciclopedia Catalana, 2007; English Dictionary, OCEANO.

[3] Esta cita, junto con las anteriores son rescatadas de: Dicc. UNESCO de Ciencias Sociales. Ed. Planteta-Agostini (original: 1975), 1987. p. 2265.

[4] Hunter y Whitten, Enciclopedia de Antropología. Ed. Bellaterra, 1981. p. 640-641.

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