Tradición…africana.

Según la Real Academia Española, se entiende por Tradición: “la transmisión de noticias, composiciones literarias, doctrinas, ritos, costumbres, etc., hecha de generación en generación”. También: “la elaboración literaria, en prosa o verso, de un suceso transmitido por tradición oral”. O “Doctrina, costumbres, etc., conservada en un pueblo por transmisión de padres a hijos”. En otros lugares, me encuentro con otras definiciones, quizá más ajustadas: “Comunicación de hechos históricos y elementos socioculturales de generación en generación”.  Veamos cómo podemos dimensionar estas raquíticas definiciones, para plantear un espacio abierto de conocimiento, sin barreras cartesianas y con ánimo de deslumbrar nuevas, pero viejas vías.

Se trata en todo caso de un concepto, que hoy en día no goza de gran fama en nuestra sociedad, y que incluso en algunos ámbitos comporta una carga peyorativa, en contraposición al concepto de “modernidad”, el cual si está de “moda”.  Por otro lado, entra totalmente en contacto con los conceptos de Desarrollo y Frontera. Pues la tradición en el caso de África, sin duda ha constituido una frontera para determinados planes de “desarrollo” entendidos a la occidental. Esta por eso, no ha sido para nada una frontera hermética, si no todo lo contrario. Ha permitido la porosidad, ha sido permeable y se ha aprovechado de las aportaciones foráneas, siempre manteniendo la africanidad, la relevancia de la tradición (Roca y Iniesta, 2006).

He querido reflexionar sobre este concepto, porque a través de él se puede ir desvelando la esencia del pensamiento africano, el cual es puramente tradicional (Iniesta, 2010). Y cuando digo pensamiento, también me quiero referir a la llamada “religión africana”, lo que des de la perspectiva etnográfica-colonial, se le ha llamado “animismo”, mostrando toda la prepotencia y creída superioridad de la academia occidental y en el fondo, de los monoteísmos universalistas.

El “animismo” por mucho que haya sido una palabra cargada de intencionalidad y prepotencia (también llamado “teología de la proximidad”), no es más que la sensibilidad por la naturaleza, entendiendo esta como motor generador de vida y pues, como algo divino, sagrado.

Profesor Pierre Oum Ndigi, de la UYC I. Egiptólogo, especialista en pensamiento tradicional africano. Profesor invitado del Máster CUDA en Barcelona.

Profesor Pierre Oum Ndigi, de la UYC I. Egiptólogo, especialista en pensamiento tradicional africano. Profesor invitado del Máster CUDA en Barcelona.

Pero el fallo en la lectura de tal término, reside en la voluntad fragmentadora que éste conlleva. No se trata de una adoración banal a cualquier objeto,  o de un politeísmo al fin y al cabo desconocedor de un principio único, si no de la creencia de que todo forma parte de un “todo”. Así pues la tradición africana, entiende de la existencia de cosmologías universalistas y monoteístas, tales como el Islam y el Cristianismo, adaptándolas y aprendiendo de ellas. Mientras que a la inversa, se produce mayoritariamente una lectura peyorativa, que no logra entender el enfoque holista del pensamiento africano. Se ha hablado en la misma línea, de culturas de “corte atrasado”, cuando verdaderamente no se trata de ir más adelantado o atrasado, sino de entender que en las culturas tradicionales africanas, se suele respetar la diversidad, ya que como dicen Albert y Ferran (2006), “estas, no conciben el Múltiple separado del Uno”.

La tradición suele permanecer en el tiempo, ya que transmite modelos fieles y estables de funcionamiento, tal y como podemos ver en muchas de las sociedades africanas. Nuestra sociedad ha tendido a alejarse de la tradición, creyendo que se deshacía de una pesada losa inservible. La tendencia en la evolución de nuestra filosofía, sin duda ha sido esa. Europa quiso dejar “atrás” lo que le unía con la naturaleza. Desacralizó el mundo, como nunca lo han hecho los africanos (y otras muchas sociedades), y eso nos llevó a límites peligrosos, y aun hoy la alerta está encendida. Dependerá de hasta qué nivel sepamos aprender como sociedad, de otros pueblos que se presentan hoy en día mucho más sostenibles y en concordancia con el universo.

Volviendo un poco al inicio de la cuestión, podríamos definir tradición como la transmisión de lo que es realmente importante, aquello que consideramos fundamental (Iniesta, 2002). Es todo un corpus de conocimiento susceptible a ser ampliado y modificado, y por tanto para nada estático y atrasado o estancado en el tiempo. Como decía el sabio baasa Oum Ndgui, de la Universidad de Yuandé (Camerún), quizá una de las características más buenas de la tradición africana (entendamos religión o pensamiento africano, o “animismo” si se quiere) es la ausencia de dogmatismos y de proselitismo. Eso facilita la cohesión social, ya que no se ataca al prójimo, se le respeta, y esa es la base ideal para forjar consenso real, para que “Maat” (harmonía social)  impere en el mundo.

BIBLIOGRAFIA

Echart, E y Santamaria, A. (coords.) África en el horizonte. Introducción a la realidad socioeconómica del África subsahariana. Catarata, Instituto Universitario de Desarrollo y Cooperación (UCM). Madrid, 2006.

Iniesta, F. 2010. El pensamiento tradicional africano. Regreso al planeta negro. Catarata, Casa África. Madrid.

Wiredu, K. 2002. Cómo no se debe comparar el pensamiento africano con el occidental. En: Pensamiento africano : filosofía. Chukwudi Eze, E. (coord.) 2002.

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